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Satán
¿Dios o Anti-Dios?
Normalmente
nos damos cuenta que los términos "satanista" y
"adorador del diablo" son utilizados de manera simultánea e
intercambiable, en los periódicos, revistas y programas
sensacionalistas, películas de horror y hasta entre los que dicen
llamarse Satanistas.
¿Cuál
es la naturaleza, el origen para tal adoración? y es esa una
manifestación apropiada de la filosofía Satánica? Pues en cuanto a
los "Adoradores del Diablo" o "Diabolistas" parece
que sí lo son. Mientras sigan existiendo en el Mundo Occidental, pueden
hallarse entre adolescentes y sicóticos / neuróticos. Algunos de ellos
se estarán rebelando contra sus padres, tratando de causar controversia
o de escapar de la realidad. Al actuar así, el Diabolista ha colocado a
Satán en el lugar de Dios/Yahveh/Jehová/Jesús. Se ha convertido en un
Cristiano a la inversa, pero se halla bastante lejos de lo que es
verdaderamente Satánico. Satán es el 'dios' de tales personas pero Satán
no es Dios; es Anti-Dios.
LA
CAÍDA
Según
la mitología Judeo-Cristiana, el Hombre fue separado de su 'Creador'
cuando comió del Árbol del Conocimiento, adquiriendo sabiduría y
conciencia de sí mismo. Todo esto fue prometido, al mejor estilo de
Prometeo, por la Serpiente, Satán. Tal acto colocó al hombre en el
camino a la divinidad potencial y así fue como la humanidad cayó de su
estado de gracia ante los ojos de Dios. (Gen. Caps. 2,3) La leyenda del
Génesis es una elaboración hebrea de la épica babilónica de la
Creación, la cual nos cuenta que el hombre atrajo sobre sí la cólera
de los Dioses al adquirir, de manera similar, el don divino de la
sabiduría. También aparece una serpiente. —Origen Caldeo del Génesis,
tratado escrito por G. Smith. Tanto en el Génesis como en las leyendas
babilonias, el tema central es la separación del Hombre de Dios (o los
Dioses), después de haber adquirido atributos divinos, por medio de un
Ser considerado 'maligno' por la divinidad de turno. El don Satánico
consistiría pues, en separar al hombre de la subordinación y
dependencia divinas y de las condiciones de total aburrimiento que
reinan en el 'Edén', lugar en el cual nada cambia, milenio tras
milenio, todo por voluntad de Dios. Es precisamente de la adoración de
Dios de la que el Hombre es liberado por la 'Serpiente', de la misma
manera como Satán se liberó a sí mismo y a un alto porcentaje de las
huestes angélicas de la tiranía divina, narrado de manera tan
brillante por John Milton en su 'Paraíso Perdido'...
BLASFEMIA
La
adoración a Dios, cualquiera sea su tipo, incluyendo
especialmente la adoración al Diablo, es la negación suprema del Don
de Satanás, ya que su promesa a la Humanidad fue de que 'seríamos como
Dioses', al liberarnos de la tiranía Divina. Los psicólogos modernos
lo llaman auto-conciencia; el autodenominado Anti Cristo, es decir, el
filósofo alemán Friedrich Nietzsche lo llama auto superación; en
ambas declaraciones se hace énfasis en el Ser, liberados de los lazos
del conformismo rebañego, proclamado por la superstición sacerdotal de
la moral de rebaño. El único 'Dios' al que adora el Satanista es su
propio Ser, lo que nos lleva a una entidad divina concebida por
nosotros. El adorar otra cosa que no sea el Ser es despreciar el Don de
Satán.
Este
principio fue descrito maravillosamente por Anatole France en su obra
'La Rebelión de los Ángeles'. Satán dirige un ataque al Cielo y sale
victorioso. Arroja a Ialdabaoth (es decir, Jehová) al Infierno y asume
su trono... "Y Satán halló inmenso placer en la adoración y en
el ejercicio de su gracia; amaba escuchar sus palabras de sabiduría y
ver sus muestras de poder..." "Satán, cuya piel había
temblado, hace mucho tiempo, con sólo pensar en la idea de que el
sufrimiento prevalecía en el mundo, se sentía inaccesible a la piedad.
Veía a la muerte y al sufrimiento como el feliz resultado de su
omnipotencia... el sabor de la sangre de sus víctimas ascendía hasta
él como el aroma del incienso... llegó a condenar la inteligencia y a
odiar la curiosidad. Se negó a aprender algo más, por temor a que si
adquiría más conocimientos podía dejar ver que no lo sabía todo...
entonces el denso humo de la Teología llenó su cerebro... los siglos
pasaban como segundos... entonces, un día, desde las alturas de su
trono, dirigió su mirada a las profundidades del Abismo y vio a
Ialdabaoth en la Gehenna, donde él mismo lo había encadenado hacía
mucho tiempo. En medio de la Oscuridad sempiterna, Ialdabaoth conservaba
su porte altivo. Ennegrecido y destrozado, terrible y sublime, miró
hacia arriba, al palacio del Rey del Cielo con una mirada de profundo
desdén y acto seguido tornó la faz. Y el nuevo dios, mientras miraba
por encima del hombro, observó pasar ante su turbada conciencia la luz
de la inteligencia y el amor. Y he aquí, que Ialdabaoth se hallaba
contemplando la Tierra y viéndola hundirse en la maldad y el
sufrimiento... se levantó... y de ahí en adelante se dedicó a
instruir y consolar a la humanidad..."
Pero
eso no era más que una pesadilla que estaba teniendo Satán. Aún no
había comenzado su guerra contra Dios y se despertó bañado en
sudor... "Camaradas" dijo Satán a los que se hallaban a su
alrededor, "No! No conquistaremos los cielos! Ya tenemos poder
suficiente. La guerra engendra guerra y la victoria derrota. Dios
conquistado se convertiría en Satán; Satán, al conquistar, se
convertiría en Dios. Que los Hados me libren de semejante Destino; amo
al Infierno que dio forma a mi genio. Amo la Tierra, donde he hecho algún
bien... ahora, gracias a nosotros, dios se halla desposeído de su
imperio terrestre y todo ser pensante que habita en ese globo lo desdeña
o lo desconoce. Pero qué importancia tiene que los hombres no se
sometan a Ialdabaoth si el espíritu de Ialdabaoth se halla en ellos; si
ellos, al igual que él, son celosos, violentos, codiciosos y desdeñan
el arte y la belleza?... en lo que a nosotros concierne... hemos
derrotado a Ialdabaoth, nuestro tirano si y sólo si en nuestro interior
hemos derrotado la Ignorancia y el Temor. En nosotros, y sólo en
nosotros, es donde debemos atacar y destruir a Ialdabaoth."
El
Satanista no reza, ni le ruega a Satán, ni realiza ejercicios de doblar
la rodilla. Reconoce al dios que habita en su interior y se esfuerza
para sacarlo a la luz. Si lleva a cabo rituales o declara sus creencias
Satánicas, lo hace sólo para evocar los poderes de su propio Ser,
latente o lo que sea y toma control de las energías que sólo hasta
ahora están siendo descubiertas por las ciencias mundanas.
EL
PRINCIPIO SATÁNICO
¿Quién
o qué es Satán? Una figura malévola de aspecto horrible demandando
que se le bese el trasero para rendirle pleitesía? Leyendo el Antiguo
Testamento y el Libro del Apocalipsis, tal descripción parece ajustarse
más a Jehová, como lo reconoció Anatole France. La siguiente
descripción del 'Diablo', hecha por Paul Carus, autor de la 'Historia
del Diablo', describe bien la naturaleza de Satán, tal como es
concebido por el Satanista moderno: "La Maldad personificada es
repulsiva a simple vista. Pero mientras más estudiamos la personalidad
del Diablo, más fascinante nos resulta. Al principio de su existencia,
el Maligno es la encarnación de todo lo que es desagradable, por lo
tanto, de todo lo que es malo, malvado e inmoral. Es el odio, la
destrucción y la aniquilación encarnadas y como tal es el adversario
de la existencia, del Creador, de Dios. El Diablo es el rebelde del
Cosmos, el independiente en el Imperio del Tirano, la oposición a la
uniformidad, la disonancia en la armonía universal, el que busca la
originalidad, que se opone al orden de Dios, que representa un modo de
conducta totalmente distinto; rompe la monotonía que permearía a todas
las esferas del Cosmos si todo átomo en perfección inconsciente y con
obediencia sumisa siguiera servilmente un curso preescrito
deliberadamente."
Satán
puede ser descrito como la encarnación de aquellas fuerzas que nos
conducen al progreso, alterando el orden estático donde sea necesario;
que lleva al Hombre de su existencia primaria y animal a lo que es
verdaderamente 'humano'. Este es el verdadero significado de la leyenda
del Génesis y de la "Caída" del Hombre de su estado de
gracia ante los ojos de 'Dios'.
Satán
no es Dios, sino un Anti-Dios. No exige ser adorado; al contrario, que
el hombre adore al Dios que lleva dentro de Sí Mismo y que se esfuerce
por llegar a formas mas elevadas de Ser, ya que al obrar así honramos
tanto a Satán como a nosotros mismos. |