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Mi
Oscuro, Satánico Amor
Veo
una puerta y quiero pintarla de negro. Soy de las cosas que en la noche
hace "bump!" Nací Satanista. No puedes clavarme a ninguna
pared; de hecho, arrancaría esos clavos y te los arrojaría de vuelta.
Dime cuán negativa soy, dime cuán llena de odio estoy. No sólo eres
estúpido —estás equivocado.
Drácula
amaba a sus novias. El Dr. Frankestein amaba a su criatura. Mi amor satánico
arde ferozmente; es perfecto y sin compromisos.
Primera
y necesariamente, me amo a mí misma. Soy mi propio Dios, después de
todo,y no tengo ningún Dios ante mí. Soy lo más importante en mi
mente. Siempre me traigo flores. Algunas veces me doy cuenta que pude
haber hecho algo mejor; a veces cometo errores. Es maravilloso cómo
aprendo de estas cosas; es excitante tener una oportunidad para ser un
mejor Yo. Aún cuando me niego algo a mí mismo, sin gratificación
alguna, siempre es para disfrutar de algo aún más satisfactorio y que
valga más la pena. Por esto odio de forma tan pura e irrevocablemente
cualquier cosa que sea un desperdicio de mi tiempo, energía y atención.
Junto
conmigo, amo a Aquel Que No Es Yo, es decir, mi esposo. El es, en cierta
forma, la conciencia en la cual veo un maravilloso reflejo de mi propio
Dios, de mí misma. Su amor por mí lo califica con el mejor de los
gustos y la mejor capacidad para discernir, después de todo; obviamente
sabe qué es lo mejor para él. Mis células responden a sus feromonas,
y estar alrededor de él, me proporciona un elevado sentimiento de
felicidad y bienestar. La forma de su rostro es la visión más querida
para mí en este mundo. El es mi mentor, mi maestro, mi mejor amigo. He
puesto mi entera confianza en él y la acepta sólo como puede hacerlo
un hombre de verdad. Sus esperanzas, sueños, metas son también los míos
y por esto odio cualquier cosa que lo angustie o se interponga en su
camino. Este odio, es también negro y puro y como la pólvora, puede
arder tan brillante y ferozmente como mi amor.
Después,
amo a mi tribu, mis allegados, aquellos que son como yo. Pueden ser
amigos o familia, pero en mi corazón son mi tribu y la Llama Negra arde
en su interior. Iluminan mis días y me alegran con sus logros y sus éxitos;
hacen del mundo un lugar más interesante para vivir y sólo un
Satanista sabe lo que vale ese don. A veces están lo suficientemente
cerca para compartir calor o alimento o simplemente compañía; a veces
están lejos, con su voz en la línea telefónica, o sus palabras sobre
una hoja de papel. Pero siempre están aquí, parte de mí, mi gente. No
puedo sentir indiferencia hacia los que afligen a mi tribu. Aquel que
los ataca Me ataca; el que pone obstáculos en su camino se gana mi ira,
mi enemistad, mi odio.
Como
una Satanista por naturaleza, estoy felizmente libre del prejuicio
Judeo-Cristiano-Islámico contra los animales no-humanos y así es como
nunca he dudado que lo que siento y he sentido por mis mascotas es pura
y simplemente amor. Las amo más de lo que amo a muchas personas; valoro
sus vidas mucho más. La Llama Oscura de Satán arde oscura y suave en
los animales, en su forma más oscura y pura. Me erizo y estremezco ante
las leyes que otorgan a niños destructivos, indeseados y horribles más
derechos que los que tiene mi perra. Ella es mi propiedad y sólo yo
puedo protegerla como tal. Un producto de miles de generaciones de
procrear para domesticarlos, para compatibilidad con los humanos, no está
un pelo alejada de su instinto salvaje. Así como aprecio su vida,
igualmente desencadeno mi odio en aquellos que sean crueles con ella.
Les pelo mis colmillos.
Amo
todo lo que me pertenezca, todas mis cosas. Amo mis libros, mi música,
mi vajilla china, mi cafetera, mi impermeable, mi vieja y suave blusa
verde. Odio a cualquiera que robe, destruya o desordene mis cosas, ¿por
qué no habría de hacerlo? ¿Qué valor podría darle alguien, que
excediera el que le tengo a mi mojo, a mi perfecta bolsa de cuero?
En
contingencia con todo esto, amo al mundo. Es tan bello, un lugar
perfecto para mi Dios, es decir, Yo. Amo las montañas, el mar, los
acres de árboles sin una sola casa, la hileras de casas antiguas y
encantadoras, los museos, la niebla, mi delicioso alimento, las tardes
apacibles, las noches estrelladas. Si tan sólo no hubieran todos éstos
bastardos anti-vida que quieren joderlo todo, que se odian tanto a sí
mismos que tienen que destruir la fuente de su propia sustancia. Los
odio. Sólo en las profundidades de la Llama Negra en mi corazón se
puede saber cuánto los odio y lo que le han hecho al mundo, estos
quemadores de libros, éstos abusadores de niños, ésta gente que, como
Charlie dijo, matan cosas que son mejores que ellos. Cuando preguntan
por qué odiamos a los Cristianos, ¿podrían entender la respuesta a
menos que amen como amamos, amar con este oscuro y Satánico amor de la
vida y del ser? |