
No
Soy Gótico
Muchos
de nuestros lectores habituales ya estarán probablemente
familiarizados con mi odio por el aspecto social de la
subcultura musical: Esta no es más que una excusa barata de
identidad y una manera de hacer que a otras personas les agrade
alguien que de otra forma sería desagradable. Para muchos
involucrados con lo que pasa por ser una identidad musical en
los años noventa, particularmente aquellos que se escudaban en
el obviamente erróneo nombre de "Alternativo," se
hace cada vez más grande la tendencia —si bien casi imposible
de detener —de llamarlos "subcultura", ya que muchos
son apenas descaradamente nada más que una corriente principal;
tanto son una corriente principal, de hecho, que su propósito
original de alentar la complacencia social es ahora el objetivo
de muchas entregas de Cosmo y Vogue y una pretensión
visual/auditiva de jugar-a-la-depresión para que los incautos
adolescentes en ropas oscuras puedan meditar y sentirse
"filosóficos." —una vez más, todo este asunto no
es más que una enorme prueba social de obediencia precipitada,
construida desde el mismo centro. Una de las identidades
musicales que hace lo más que puede para permanecer apartada,
por lo menos tanto como sea posible y algo más, es el gótico.
(Algunos puristas pueden confundirse por el uso del término,
así que diré esto: El término Gótico se usará para
describir la versión de la subcultura musical a la que hago
referencia y apenas relacionada a la definición clásica.)
Diré,
sin embargo, que hay algunas —y recalco la palabra "algunas"
—cualidades que se refieren a esta reacción social vestida en
la más oscura y profunda ropa fetichista de cuero y correas lo
cual no carece de mérito. Las pocas personas en tiempos
modernos tienen el aprecio suficiente por el período romántico,
la elegancia, el decoro, la puesta en escena y varios esfuerzos
literarios provenientes de la élite misma. Los góticos
gravitan normalmente alrededor de estos elementos pero, a
diferencia del concepto manejado por el Satanismo, lo hacen con
poco o ningún contenido. Pero, toda la idea entera del Gótico
moderno no es exactamente el de ser un modelo empaquetado de
verdad o de apoyar la pompa y el boato con una posición
definida al respecto. Sus motivos son más que carnales.
Para
ser completamente sincero, hay una atracción sexual definida en
algunos góticos, el mismo concepto apela estrictamente a la
exploración sexual. Éste es su más fuerte atractivo, y si tus
preferencias encajan en sus límites, resulta bastante pragmático.
Sin embargo, cuando se trata de cuántos arañazos y mordeduras
puede uno infligirse, es cuando se vuelve un juego bastante
infantil de agresión pasiva proyectado en un contexto pantomímico
que encaja más en una Condesa Bathory que algo de lo que Poe o
Byron podrían haber descrito. Quizás, esto hace que hasta los
Cenobitas de Hellraiser tengan ahora fama de "góticos".
No podría decirlo. Ya ves, no soy gótico.
Sin
embargo, soy un Satanista. Tengo una fuerte afinidad por el lado
más oscuro de las cosas, pero selecciono y escojo como
cualquier conocedor lo haría, viendo como hay muchas cosas que
me resultan repulsivas. Y, sobre todo, no comparto los gustos más
bien chocantes con los que el Gótico parece estar
familiarizado. Los góticos modernos y los Satanistas
tienen algunos gustos comunes, pero también, muchos que
plantean diferencias diametrales.
El
mayor asunto a considerar: los góticos tienden a encontrar
belleza y hasta cierta identificación, tanto en lo oculto —es
decir; lo escondido —y el Cristianismo, llegando a un
compromiso extremo en cualquier clase de integridad. ¿Cómo es
que todo ese ambiente de hechicería, investigación sexual,
vampirismo y Halloween en general van de la mano con una religión
asexuada, estéril y poca expresiva? He notado que en muchos
casos, hay un número habitual de góticos que parecen
reunir tanto el Satanismo como a varias tendencias Cristianas,
llevando consigo una fuerte tendencia a la indecisión. No puedo
más que aplaudir de todo corazón el amor por la literatura trágica/romántica
y de misterio de los siglos XVIII y XIX, pero tales obras fueron
miradas con recelo por la religión a la que muchos de estos góticos
siguen aferrándose. Algunos, quizás más que otros, podrán
protestar diciendo que su adoración por el Xianismo es
meramente una moda o que sólo emulan a Jesús el Cristo o a una
versión embellecida de la persona del dios Xiano. Cuán
limitante y, sobre todo, cuán desligado de su tendencia oscura.
Parecen tener una proclividad por investigar los tesoros
arcanos, perdidos y olvidados, oscurecidos por una sociedad
desechable, y en lugar de ir al lado de la masa, hay caminos más
inspiradores por los cuales discurrir; en otras palabras, pueden
sentir que luciendo raros pueden atraerse algo de inactividad
social, pero siempre pueden andar con su Emblema de Buenas
personas [GoodGuy Badges] cuando hace demasiado calor, señalando
intencionadamente los crucifijos exageradamente grandes que
cuelgan enfermizamente de sus cuellos. Quizás, algunos salgan
con la trillada frase: "Oh, no somos malos... nos gusta
Dios. Somos oscuros, pero NO somos Satánicos,"
pareciendo la actitud de calumnia/chivo-expiatorio implícita
que muchos Paganos y Wiccas usan con bastante frecuencia
—intencionadamente, contra nosotros —para ganarse alguna
entrada en la sociedad establecida. En todos los casos
mencionados, la actitud es favorablemente Xiana: esforzándote
en desasociarte a ti mismo de —y por ahí derecho derrumbar a
—los supuestos "malos" en lugar de hacerla de
un material más autónomo y esperar así una reacción ojalá más
legitimizadora. Hay góticos que por supuesto no juegan con el
Xianismo y están mucho más lejos de la hipocresía antes
mencionada. Desgraciadamente, éstos son los que a menudo tratan
con el Satanismo con una irresponsabilidad casi juvenil, como si
fuéramos el próximo paso evolutivo desde el nivel más bajo de
la estupidez.)
En
el Satanismo practicamos lo que muchos de nosotros consideramos
ya sea un aislamiento creativo y/o productivo, sintiéndonos
bien aparte del hábitat y los pasatiempos de la masa. Más de
un 'gótico' que he conocido ha expresado un desprecio
notable por el rebaño, sólo que hay una diferencia notable. En
el extremo creativo, podría proponerse algún argumento para su
forma de ejercerlo, aunque hay un sentido de identidad de grupo
subsecuentemente fuerte —si no en mente, entonces en cuanto a
la moda —su creatividad se limita a menudo a los paradigmas
macabros específicos. Más cerrado aún parece el acercamiento
productivo al gótico. El separarse visualmente de la manada es
a menudo un método muy saludable y terapéutico de extracto
social, pero poniéndose un atuendo tipo Bela Lugosi 24-7 [24
horas al día,7 días a la semana] ha de frustrar, como nos
sugieren varios ejemplos, cualquier posibilidad de éxito y de
alcanzar meta alguna en el mundo real. Consideremos el Factor de
Equilibrio ["La Biblia Satánica", p.127-128]
en la Magia Satánica como una analogía pertinente. El conocer
las propias limitaciones y "cuándo ser infernal vs. ser
prudente" es uno de las piedras angulares de cualquier
logro Satanista. Es una cuestión de conocer la diferencia entre
la alienación calculada de elementos indeseables y la alienación
accidental —y a menudo, no deseada. Algunos individuos son misántropos
mientras que otros son unos completos perdedores que se esconden
detrás de una imagen glorificada. La prueba está en la
personalidad. Y en los hechos.
Segundo
en orden para el contraste Satánico encontramos el flirteo
cuasi orgiástico que los góticos tienen con los
conceptos de muerte y depresión, los lazos más realistas que
los liga con el Xianismo. Como es declarado abiertamente por
muchos Satanistas, incluso por Anton LaVey, el Satanismo es una
filosofía amante de la vida y no la creencia obsesionada con la
muerte, tanto hasta el punto de tener como modelo de admiración
a un tipo crucificado. La muerte es un asunto igualmente
obsesivo tanto para los Xianos como para los Góticos. Pero, ya
que la muerte es una inevitabilidad, podría decirse que no hay
nada más que decir al respecto. Ciertamente hay asuntos
relacionados con la vida de los cuales se puede aprender sobre
la muerte —muchos de ellos limitados por fuertes metáforas
—y sus diversos íconos, pero difícilmente es un asunto
mental y emocionalmente saludable al cual romantizar y venerar.
En contraste, los Satanistas viven para el aquí y ahora, lo
cual aumenta la calidad de nuestras vidas, en especial porque no
estamos sujetos a la hace rato caduca de un "paraíso
inteligente". Recíprocamente, el esperar un puesto en un
etéreo lugar de ficción es una brillante declaración, que
dice mucho del valor de una persona, o para ser más preciso,
una falta de valor respecto a su inteligencia y desempeño
respectivos. Es jodidamente patético, también.
Y,
además, está el asunto de la depresión. En el Satanismo, es
un tema bastante trillado. Tenemos el psicodrama del ritual para
purgar tales sentimientos de depresión en nosotros. Los góticos
parecen encontrarnos inicialmente en el umbral de éste, y luego
se pasan del límite, forjando un estilo de vida real basado en
el dolor, en vez de sacar éste de sus sistemas y dejarlo tras
ellos. Además, si pides atención injustificada, el blandir tus
incomodidades atraerá igual "preocupación" y
distraerá a otros del hecho de ver la raíz de tu locura, que
suele ser una persona miserable, nada impresionante y carente de
inspiración. No un Satanista.
Por
supuesto, una atracción obsesiva de los góticos que guarda
cierto paralelo con la propensión metafórica de muchos
Satanistas, es la imaginería vampírica. Lo que hallo de
tentador y atractivo en la persona del vampiro es ese sentido de
romanticismo oscuro, casi un anti-héroe en algunas
representaciones; y en general, un atributo profundo que hace
falta en la mayoría de las representaciones cinematográficas
de vampiros. También resulta seductor es ese aire de nobleza y
elitismo incluido en muchos de los caracteres vampíricos
disponibles, cualidades respetadas por numerosos Satanistas. Sin
embargo, no hallo el menor interés en la predilección que
muchos góticos de ésta época tienen con respecto a la sangre,
bien sea el de darla o quitarla. (Así mismo, el miedo o repulsa
a símbolos Xianos, aunque ciertamente unos cuantos melodramáticos
góticos modernos no son un problema; es demasiado ridículo
como para examinarlo y bastante irrelevante —incluso para un
individuo ligeramente inteligente.) Este beber del fluido de la
vida parece demasiado armonioso con la metáfora del
cuerpo/sangre (?) de Cristo, tanto así que lo tomo no más que
como un retroceso al tiempo, cuando los buenos siempre
debían ganar y los malos ser vencidos, quienquiera que
esté definiendo tales conceptos. Para mí, el chupar sangre es
mejor dejarlo en los libros y las películas bien hechas.
Desde
un punto de vista Satánico, la literatura gótica evoca una
gran tensión dinámica y cierto aire y partes de este podrían
ser consideradas componentes de nuestras raíces inherentes.
También presenta mucho de las tonterías y debilidades humanas,
lecciones que obviamente se deben evitar y, de mala gana,
algunas de las realidades del ser humano. Sin embargo,
simplemente al Satanista no le sirve tomar la estética de este
lado más oscuro y, elaborar a partir de ello una filosofía
deletérea para el ego: revolcarse, saturar el ego de la
santurronería hasta la auto-aflicción. Vaya un descanalizado e
improductivo monto de energía! Hay cierta utilidad en los temas
góticos, particularmente para el ritual y la ceremonia así
como la pompa como tal se enriquece con cierto estímulo. El
umbral se desvanece cuando el estímulo reemplaza todo sentido
de perspectiva; se transforma en compulsión, y cada Satanista
sabe el peligro que implica el llevar la indulgencia demasiado
lejos. También es apropiado aquí.
Así,
si el Satanista descartara las trampas del Xianismo, la adicción
improductiva a la muerte y depresión y todos los otros
elementos no-satánicos que parecen más un producto de
debilidad social que una exploración en lo misterioso, que lo
que es gótico pueda demostrar satisfacer un deseo normal para
lo que muchos Satanistas encuentran agradable. Siempre ha sido
Satanista el no tirar algo sin sacar de ello cualquier cosa que
tenga un contenido significativo —un ejemplo brillante puede
hacerse de los trabajos musicales de Wagner, viendo como la
actitud "políticamente-correcta" de la manada
parece que no puede excluir el hecho de que resultaban
atrayentes para Hitler y la Alemania Nazi. Tal es la naturaleza
del rebaño. De nuevo, encuentro atrayentes unos elementos Góticos,
pero de ninguna manera significa que estoy a punto de usar la
etiqueta y ver asociado a mi ego Satanista con rasgos
contraproducentes de personalidad. Hasta donde tengo entendido,
el Gótico moderno es, para muchos de sus seguidores, más que
todo una moda, optan por una de las muchas identidades sociales
disponible a las masas y uniéndose a otra, menos aceptable. Me
resulta extremadamente complicado ver algo "gótico"
en Nine Inch Nails, viendo que esta floja conexión no es
más que la tendencia que infesta el género más allá que
cualquier otra cosa. De nuevo, no soy gótico, pero sé cuándo
huelo una rata y este barco está repleto de éstas. Considerado
el aumento de explotación, parece que sea sólo cuestión de
tiempo antes de que ese barco comience a hundirse.
|