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El Ser Satánico
"Es un
pensamiento aterrador que el hombre tenga una sombra a su lado, compuesta
no sólo de pequeñas debilidades y fobias, sino de un dinamismo
positivamente demoníaco. El individuo raras veces sabe algo de esto; para
él, como individuo, es increíble que, bajo ciertas circunstancias, pueda
ir más allá de sí mismo"
—Carl Jung—
Satán —el Adversario. El Acusador.
El Portador de la Luz. El Portador del Mal. Qué es ésta persona a la que
llamamos Satán? Tiene muchas definiciones, bien sea que lo contemples
desde tus creencias teológicas o filosóficas.
Hay algunos que piensan en Satán
como un ser antropomórfico. Una bestia con pezuñas al mando de las legones
de su Imperio, el Infierno e imponiendo desventuras a la humanidad entera
casi siempre por medio de tentaciones carnales o materialistas. Otros
dicen que Satán es la Fuerza Oscura en la Naturaleza, que permea y motiva
todo el entorno de nuestra realidad. Una fuerza que es completamente
intangible, un misterio total para la ciencia. Personalmente, no encuentro
misterio alguno en qué es esta fuerza, ya que simplemente creo que Satán
no es más que un componente de la psique. Un aspecto de la mente de la que
debemos tener plena conciencia, llegar a un acuerdo y ejercitarla para
asegurarnos, de esta manera, una vida saludable y productiva. Es más que
seguro que Satán no es un espíritu maligno, la "fuerza Oscura de la
Naturaleza", ni un ente corporal. Satán es una parte de nuestra propia
mente y un mecanismo esencial de ésta. LaVey tenía razón cuando aseguraba
que Satán era "una reserva intacta, de la cual muy pocos podían sacar
provecho debido a que no tenían la capacidad de utilizarla como
herramienta sin tener antes que fragmentarla y ponerle nombres a cada una
de las partes que la conforman". Escudriñemos, pues, el Satán psicológico.
Sigmund Freud delineó, en sus
escritos, dos modelos separados de la mente. Su primer modelo, el modelo
topográfico, dividía la mente en tres partes o 'regiones' —consciente, pre-consciente
e inconsciente dinámico. Su último esquema, más conocido como aparato
psíquico, también se divide en tres, los famosos Yo, Super Yo y Ello. El
Ser es una simple agencia de prohibiciones, o mejor, un censor, a la vez
que busca presionar para que el individuo descargue sus mociones
instintuales o, como los llamó, pulsiones. Es decir, no sólo hace planes
para satisfacer esos deseos, sino que a la vez busca reprimir o retenerlos
hasta que la oportunidad llegue por sí misma. En este esquema, el Ello es
el origen de todos los deseos del individuo. En este sentido, podría ser
análogo a nuestra noción de Ser Satánico pero, una vez más, este concepto
psicológico es incompleto y limitado.
El Ser Satánico alcanza a ser
vislumbrado y elucidado por Carl Jung, uno de los colegas de Freud. Sin
embargo, primero debemos dar una mirada a su noción de Ser. Para Jung, el
Ser halla su mejor simbolización en un mandala (círculo). Este símbolo
universal representa el equilibrio y la plenitud que se alcanza cuando uno
tiene plena conciencia de su Ser. Desafortunadamente, sí tal cosa llega a
pasar, el individuo llega a una etapa denominada 'muerte psíquica'. Se
entra al estado de nirvana y el individuo no tendrá motivación alguna para
vivir, ya que habrá alcanzado la meta máxima en la vida. El proceso
progresivo de identificar el Ser se denomina 'Individuación'. En el
Inconsciente Colectivo ( la parte hereditaria de la mente en donde están
contenidos los arquetipos), el Ser es el arquetipo maestro y está
acompañado por otros cuatro arquetipos: el anima, el animus, la persona y
la sombra. Por el momento no nos conciernen los otros arquetipos, nos
limitaremos a examinar el arquetipo conocido como la "Sombra".
En el modelo de la mente que elaboró
Jung la Sombra suele representar el 'inconsciente personal', el lugar
donde residen nuestros miedos y fobias más internas. También, por su
naturaleza inherente, la Sombra lleva nuestra energía emocional,
instintual, biológica, sexual y creativa. Debido a estas características,
a la Sombra se le tilda de 'mala' o es relegada al 'lado oscuro' de la
personalidad. Algunas personas ignoran por completo que tienen esta faceta
en ellos mismos y terminan reprimiéndola al proyectarla en los demás.
En otras palabras, ven la naturaleza
de la Sombra únicamente en las acciones y la personalidad de otros y no en
ellos mismos. Ven en los demás cosas como quimeras irreales o fantasías,
codicia, abandono sexual —o sea, lujuria, —pereza y avaricia, pero se
niegan a admitir que también tienen y/o practican las mismas tendencias,
impulsos y necesidades en sí mismos. Esto se debe a que sienten que no
pueden hacer mal alguno, creen que nadie se dará cuenta, llevan ciegamente
su letrerito de 'gente buena' o bien están privados de toda forma de
autocrítica. La Sombra no es, bajo ninguna circunstancia, un aspecto
completamente nocivo de nuestra mente; tiene propiedades tanto
beneficiosas como malignas.
Afortunadamente para nosotros, sus
propiedades malignas nos consumirían sólo si elegimos negar esa Sombra. En
circunstancias extremas, no reconocemos que este arquetipo puede llevarnos
a situaciones donde estemos vulnerables a lo que se denomina 'mentalidad
de masas' o, lo que es lo mismo, 'histeria colectiva'. (por ejemplo,
disturbios, partidos de fútbol, seguir al rebaño) y a la propaganda (por
ejemplo, los medios de comunicación en tiempo de guerra, algunas
enseñanzas religiosas, etc.) No podemos reconocer que lo que hacen otros
individuos, grupos o culturas 'enemigas' es probablemente lo mismo que
hacemos nosotros. Preferimos engañarnos y vivir en la ilusión de que
"ellos" y sólo "ellos" —quienquiera que sean —son los que están
equivocados. Esto se conoce con el nombre de "infección colectiva" y creo
que el remedio es una cura intelectual.
Según Jung, si somos conscientes de
la Sombra, nos hará inmunes a tales infecciones morales, virus cognitivos,
memes e insinuaciones. Jung lo expresa mejor, hablando de el ser
conscientes de la Sombra, cuando dice —"El ser conciente de ella implica
reconocer los aspectos oscuros de la personalidad como presentes y reales.
Este acto es una condición esencial para cualquier tipo de
auto-conocimiento y, por lo tanto, conlleva una resistencia considerable".
Finalmente, la Sombra es una visión
de nuestras deficiencias subjetivas y raíces primordiales —los instintos y
energías que conllevan a la propagación de toda forma de vida. Es
imperativo que se le permita a este arquetipo el salir e incorporarse en
nuestra mente consciente para poder desarrollarnos como individuos.
Entonces, las cadenas de la hipocresía dejarán de oprimirnos y seremos
inmunes a los falsos ideales. Esta es la revelación del Ser Satánico.
Unas líneas atrás decía que debemos
ser conscientes, llegar a un acuerdo con y ejercitar esta entidad
psicológica. Esto plantea otra pregunta —después de darnos cuenta, armados
del conocimiento necesario, que esta faceta nuestra existe, ¿cómo llegamos
a un acuerdo con ella y comenzamos a ejercitarla? Sin un esfuerzo
consciente este proceso podría llevar largo tiempo y puede que no reciba
la estimulación deseada. En algunos casos, hay personas que están 'bien
sintonizadas' o 'en onda' con su lado oscuro y viven su vida como si nada.
Personalmente, creo en la noción de que podemos hablar conscientemente a
nuestro inconsciente a través de símbolos. Esto puede manifestarse a
través de estímulos apropiados que pueden incluir fantasías,
auto-hipnosis, y rituales. Hay un documento de la Church of Satan,
dirigido a la "Juventud Satánica", que dice: "Tu demonio guía está en tu
interior —no lo busques por fuera. Sólo tienes que contactar esa parte de
ti mismo y escucharla" Nada podría estar más cerca de la realidad y
resumir mi planteamiento de mejor manera.
La carta continua describiendo un
ritual en solitario en el cual el participante intenta sintonizarse a sí
mismo/a con ese demonio guía. Dice: "Aquí hay un ritual muy poderoso que
puedes hacer esta misma noche y todo lo que necesitas es un lugar
tranquilo donde puedas estar solo, un Baphomet bien sea en tu persona o en
frente de ti y una vela negra. Enciende la vela y colócala en frente.
Siéntate derecho, respira profundamente y relájate. Despeja tu mente de
todo pensamiento exterior. Mientras observas fijamente la llama, di en tu
mente o en voz alta, 'Estoy preparado, oh Señor Oscuro. Siento tu fuerza
en mi interior y deseo que entres en mi vida. Hail Satan!'" ¿Acaso no es
este el próximo paso, es decir, aceptar esta fuerza en la mente
consciente? Ciertamente, al final de este ritual personal se habrá dado un
paso para hallar el Ser Satánico. Hemos pasado el proceso de
reconocimiento y de esta manera aliarnos con esta fuerza cognitiva.
El tercer paso, el ejercitar el Ser
Satánico, puede ocurrir de dos maneras. La primera, viviéndola a través de
la incorporación completa de esta entidad a la mente consciente. Para
algunos, esta meta es difícil de alcanzar y suele haber cierta inseguridad
acerca de cuándo se la ha alcanzado. Creo que cuando una persona ya no
necesita preguntarse esto y, en su lugar, sigue su intuición, ya ha
alcanzado este objetivo. El segundo método se basa en los rituales. En la
Cámara Ritual, uno puede ignorar interferencias exteriores y convertirse
en el amo y señor del Universo propio y por lo menos durante un período de
tiempo, sentirse mejor sobre ciertas situaciones y sobre uno mismo.
Algunas personas deciden no utilizar rituales y deciden vivir su estilo de
vida Satánico. Esa es una decisión completamente personal y ningún método
es mejor o más creíble que otro, si no se pasa primero por una experiencia
personal. Y es 'bueno' o 'correcto' si funciona para ti.
En conclusión, permítanme reiterar
la importancia del Ser Satánico. Durante mucho tiempo las religiones han
defendido la represión de esta fuerza interna para su propio beneficio. No
sólo es algo dañino, masoquista y des-evolutivo; causa un estado de de
depresión abyecta, confusión y conflicto en la humanidad a nivel
individual y social. Le enseña al hombre a no confiar sí mismo para que
coloque todo control en las manos de fuerzas externas imaginarias y en las
autoridades que están, supuestamente, en contacto con ellas. Esas fuerzas
bien que residen en la mente y no en un "Cielo", "Nirvana", "Infierno", en
fin... La cosa más importante que uno puede hacer en la vida es darse
cuenta de esto y tomar las decisiones que te dicta el verdadero 'Dios', el
que reside en tu interior, el dios que eres TÚ mismo. Esta fuerza divina
tiene muchos aspectos, de los cuales el Ser Satánico es sólo uno de ellos.
En el campo de Programación Neuro-Lingüística, las personalidades
múltiples (no el trastorno que requiere tratamiento clínico) son
consideradas un paso evolutivo en el avance del desarrollo mental
colectivo de la humanidad. Hay muchos componentes en nuestro Ser, y al
escucharlos e incorporarlos nos convertimos en nuestros verdaderos Amos.
De hecho, el ser tu Amo es el
primer paso dominar el mundo que te rodea.
Tal es el camino del Sendero Siniestro... |